Caracas, 17 de Junio de 2011 Espacio  
     
Isabel Castro de Vegas

Casimiro fue un enamorado de Playa Azul y uno de sus más entusiastas impulsores
     
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El pasado 9 de enero se cumplieron ocho años de la desaparición física de Casimiro Vegas Rolando. Sin embargo, su huella, y la influencia que ejerció en prestigiosas instituciones venezolanas que contribuyó a modelar, permanecen imborrables. Es recordado con afecto, respeto, y admiración por quienes compartieron con él vivencias y su incansable espíritu emprendedor que lo mantuvo siempre en roles protagónicos.

Su nombre y sus obras tienen un sitial de honor en la historia de Playa Azul. En 1957 integró el primer grupo de socios que se animó a formar parte del Club. En 1960 bajo la presidencia de Miguel Bocardo fue Vocal, tesorero en 1970 y posteriormente desde 1974 a 1977 desempeñó esa misma posición en la Directiva. Entre los años 1984 y 1985 fue Comisario, Vicepresidente en 1986, y Presidente entre 1987 y 1988. La presidencia fue compartida de común acuerdo con Rafael Emilio Velutini, en momentos que el Club confrontaba una grave situación financiera, cumpliendo además su profesión como inmobiliario en varios proyectos residenciales y recreacionales en Caracas y en Margarita.

-Estudió primero Ingeniería, pero luego se inclinó por la Economía. Nos graduamos juntos como economistas en la Universidad Central de Venezuela en 1955; un año después nos casamos, recuerda Isabel Margarita de Vegas.

Su familia, integrada por su esposa Isabel Castro Aramburu de Vegas, y sus hijos Marianella, Belisa, Diana y Casimiro, asumieron al Club como su segundo hogar. “Nuestros hijos desde chiquititos, aún sin caminar, fueron asiduos del Club. “Compartimos muchas alegrías en Playa Azul porque nuestra presencia familiar ha sido permanente” cuenta Isabel de Vegas.

-La partida de Casimiro Vegas produjo una fuerte conmoción en su familia y entre sus amigos. La vida les cambió la vida en todo sentido, comenta Isabel Margarita, y tanto ella como sus hijos veneran su memoria, recordando los momentos inolvidables a su lado, los valores inculcados y sobre todo esa fuerza vital que imprimió a cada uno de sus proyectos como hombre de empresa sensible y luchador, que lo llevó a recibir  reconocimientos, entre ellos, la Orden Francisco de Miranda, de manos del Presidente de la República, Rafael Caldera.

En una semblanza sobre su persona su hija Diana Vegas Castro escribió: “En su vida profesional Casimiro se destacó en distintas actividades empresariales, inmobiliarias, urbanísticas, financieras y académicas. Durante casi 40 años fue miembro de la Bolsa de Valores de Caracas, desde donde promovió la ética del oficio del corredor bursátil; desarrolló más de 6.000 unidades de vivienda de interés social tanto en la zona metropolitana de Caracas, como en el interior. Asimismo, desplegó una enorme actividad gremial como directivo del Colegio de Economistas en 7 oportunidades, miembro de la Cámara de Comercio de Caracasdurante 14 años, miembro de la Cámara de la Construcción desde 1956 a 1988, promotor y fundador de la Cámara de la Propiedad Horizontal,  hoy Cámara Inmobiliaria de Venezuela, de la cual fue su presidente durante 11 años y luego presidente vitalicio. En la celebración del 40 aniversario de esta organización, se instituyó el día 25 de octubre -fecha de nacimiento de Casimiro Vegas Rolando -como el Día Nacional del Corredor Inmobiliario-, como reconocimiento a su trayectoria y su legado.

El ejercicio del liderazgo estuvo presente en todos los ámbitos de su vida: en la familia, en la actividad empresarial, gremial y no podía ser diferente, en la actividad social. Siempre estuvo dispuesto a prestar su tiempo para que los clubes de los era socio, el Caracas Country Club y Playa Azul, cumplieran a cabalidad las expectativas de todos los miembros. En este sentido, en el ejercicio de estas responsabilidades directivas mostraba una vocación de servicio y de compromiso a toda prueba; nunca le pesó que mientras el resto de los socios disfrutaban de su tiempo libre en las instalaciones del Club, él, junto a sus compañeros de Juntas Directivas, dedicaban horas interminables a resolver problemas, diseñar planes y atender quejas. Afortunadamente estas reuniones estuvieron impregnadas de su mejor contribución, su inigualable sentido del humor, así lo testimonian sus colegas.

Sabía cumplir a cabalidad con la palabra empeñada y era poseedor de una profunda sensibilidad social. Tuvo excelentes relaciones de cercanía fraterna con los trabajadores del Club, vínculo que le permitía conocer y canalizar sus necesidades, contribuyendo así a cultivar en ellos sentido de identidad y compromiso con el Club. Respetaba y reconocía el trabajo de atención al público que de manera cortés e impecable realizaban y aún realizan, porteros, mesoneros, parqueros, caddies y bedeles de la institución. Era invitado frecuentemente a sus reuniones y celebraciones”.

Pero particularmente le gustaba alternar con los mesoneros y hablar sobre política y economía, agrega Isabel de Vegas. Orientaba a los trabajadores, reconocía su labor y se preocupó por armonizar la relación obrero-patronal. Instauró la entrega de canastillas y presentes a las madres embarazadas al servicio del Club, y esposas de los trabajadores, en un  programa de responsabilidad social que más tarde se extendería a madres de las comunidades de Naiguatá.

-Recuerdo las grandes fiestas, por ejemplo con motivo de los 20 años del Club. Entarimaron la piscina, y Los Melódicos fueron los encargados de animar la fiesta. En otras ocasiones era la orquesta de Billo’s la que encargaba de poner a bailar a todos.

-Durante las presidencias de Luis Henríquez Cedrado y Enrique Velutini había especial atención para celebrar el Carnaval con un gran derroche de alegría, y la Semana Santa con toda la solemnidad de esas festividades
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-Los salones en el sótano del edificio Naiguatá siempre estaban  muy concurridos para jugar dominó y cartas

-Casimiro Vegas fue un promotor nato; donde estaba participaba: Desde que entró al Club fue un socio activo. Fue además el alma de los Carnavales. Recordar el Carnaval es recordar la integración de la gente. Las comparsas salían desde nuestro apartamento. Se tomaba por lo menos dos semanas para maquinar el personaje que iba a representar, generalmente una figura que estuviera en la palestra. Se organizaban competencias entre los niños con premios para los más destacados. Había siempre un motivo para festejar y reír.

-Pero también se presentaban algunos problemas, como incidentes registrados en el Bar K. Y  despertaban a Casimiro en plena madrugada para que imponga el orden porque imperaba en ese tiempo un criterio paternalista, cuando las gerencias no estaban segmentadas como ahora, y todas las responsabilidades recaían en el Gerente, o en el Presidente.
-Con motivo de los 50 años del Club, celebrados bajo la presidencia de Leopoldo Molina, recibimos una placa de reconocimiento en memoria de Casimiro como socio fundador, en un sentido homenaje a sus aportes, y a su contribución para que Playa Azul afianzara el prestigio que ha ido logrando a través de los años.

Playa Azul ha sido una referencia importante en nuestra vida. Sigo visitándolo con cierta regularidad para disfrutar de sus estupendas instalaciones en compañía de familiares y amigos,  comenta Isabel Castro de Vegas.

Prensa y Comunicaciones Club Playa Azul

     
   
BulletGustavo Larrazábal

BulletClaire de Salas

BulletJuan Carlos Pacheco

BulletMaría Antonia Dias-Aidos de Ruiz

BulletBetty Rangel

BulletNazario Mejías

BulletCarolina Filesari de Abdala

BulletIsabel Castro de Vegas

  BulletJosé Soler, Contralor de Playa Azul

BulletAlberto Mestre

BulletAlberto Crespo Alvarado

BulletGiulietta Maio

BulletJosé Montes Romero

BulletMarbelys M. Flores Romero

BulletEduardo Gómez Tamayo