Caracas, 31 de Marzo de 2011 Espacio  
     
Alberto Mestre

Formar al relevo deportivo es como ir a misa, sentirse en paz, luego de realizar una labor bonita
     
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Alberto Mestre recibió desde niño una férrea formación que lo preparó para ser un profesional exitoso en los frentes donde ha destacado. Soy muy competitivo –reconoce- atributo adquirido cuando fui deportista donde asumí la disciplina, la constancia y la responsabilidad como forma de vida, valores que he podido trasladar en mi beneficio en el campo empresarial.

Su vida está llena de felices encuentros con lo que le gusta hacer, con la cristalización de proyectos que lo llenan como persona y como profesional. Y en este ir y venir, entre la fama de ayer, el prestigio y los éxitos empresariales de hoy, está la otra faceta de Alberto Mestre, la del maestro nato de niños y muchachos de la comunidad que quieren llegar a ser excelentes nadadores.

Su rol social está enlazado con la Fundación Playa Azul, que a su juicio realiza una gran labor con los empleados del Club, el pueblo y sus raíces, y con el valor fundamental de la comunidad de Naiguatá, que es José Montes. Juntos realizamos Clínicas de Natación para los muchachos a los que hay que motivarlos mucho porque no tienen las oportunidades que hemos tenido.

-Es fundamental hacer deporte; se termina formando mejores ciudadanos y un mejor país. Por eso, al final de cada Clínica, de cada campeonato, entregamos la Copa Alberto Mestre los estimulamos, les decimos que ellos también pueden ser campeones, les cuento mis experiencias, son más de 500 muchachos. El calor, el sol, los gritos hacen la formación difícil, pero esta tarea es fundamental, es la clave, es como ir a misa, sentirse en paz luego de realizar una labor bonita, es el sentimiento de hacer algo bueno por la comunidad. Si le llegamos a uno es que hemos hecho un buen papel, y son más de 500 muchachos.

-Hay mucho talento en formación, un semillero que puede representarnos internacionalmente. Son niños que nacieron en la playa y aprendieron a nadar y a defenderse en el medio. Me gusta devolver al deporte lo que me ha dado, a pesar de que la natación no ha sido considerado un deporte profesional. Lo hacíamos casi por amor al arte. Hoy la situación ha cambiado.

Afición por la natación

Éramos 36 muchachos entre primos y hermanos que nos reuníamos durante las vacaciones con nuestros tíos y padres en diferentes sitios, ocasiones que ocupábamos para hacer competencias de natación y realizar divertidas caimaneras. En 1970 uno mis primos residenciado en Panamá, 2 ó 3 años mayor que yo, que ya participaba en competencias, era el más destacado entre nosotros. Con sólo 6 años, y sin entrenamiento, casi les ganaba. Mi madre me inscribió en natación y a los 8 años entré en la selección de Venezuela (1975). Obtuve mi primera medalla de oro rompiendo el record mundial. Dediqué mi infancia a forjar una carrera y me siento feliz de haber hecho lo que me gustaba y quería hacer.

Logró culminar su sueño porque tuvo la oportunidad de combinar armónicamente el deporte con la educación. Realizó sus estudios de enseñanza media en Pensilvania y se graduó en Administración Deportiva de la Universidad de Florida (EUA), en 1986. Allí practicar deporte es un honor; hay estímulos y facilidades para que los estudiantes puedan cumplir con su formación académica y con los  compromisos deportivos. Adicionalmente, los centros educativos disponen de las instalaciones y las tecnologías para apoyar el talento deportivo. Lamentablemente en América Latina este concepto no funciona así.

En 1985, cuando Alberto Mestre puso fin a su trayectoria de éxitos como nadador, había conquistado importantes competencias a nivel regional y mundial: dos Olimpíadas, dos campeonatos mundiales de natación, dos juegos Panamericanos, dos Centro Americanos, dos Sur Americanos de Natación y un Pan Pacific. “Lo más importante no fueron las medallas, sino la oportunidad de representar a mi país, conocer el mundo y hacer amigos en todas partes”.

Playa Azul, un Club ideal

La fascinación por concretar lo que le agrada llevó a Alberto Mestre a Playa Azul hace más de diez años.
-Me encantaba el Club. Contábamos con muchos amigos en el Club y fuimos varias veces invitados para recrearnos y divertirnos. También nos auto invitábamos. Y desde el primer momento, sin pensarlo mucho, decidimos comprar la acción. Teníamos una lancha en Morrocoy pero después del nacimiento de mi hijo Alberto era muy complicado viajar hasta allí.

-Somos socios muy queridos. Playa Azul es el Club ideal para las parejas jóvenes, para los adultos mayores, y en general para todas las edades. Es una pequeña familia que interactúa y es feliz. Nos gustó tanto que nos compramos un apartamento. Mis hijos Alberto, de 11 años, y Alfonso, de 9 años de edad, han compartido una infancia feliz en esta familia. De la mano de José Montes han aprendido las mejores lecciones de natación, y ahora compiten, y ganan, es como si la historia se volviera a repetir.
-Playa Azul tiene un gran rol en la formación del relevo deportivo. Me ha dado muchas satisfacciones y la oportunidad de enrumbar ese talento innato en las comunidades, desde la Fundación y el equipo de los Delfines de Naiguatá.

Incursión en los negocios

Su formación y espíritu emprendedor lo llevaron a abrirse camino en los negocios. Asesoró al Valle Arriba Golf Club en la ampliación del gimnasio y luego obtuvo la concesión del mismo.
Es propietario de dos gimnasios: el Gymplus en Caracas y el Premier Fitness Center en Maturín, Monagas, desde donde brinda servicios exclusivos a clientes corporativos, hoteles 5 estrellas, y a particulares. Cuenta con tiendas en Santa Paula, Las Mercedes, Barquisimeto y pronto abrirá una en Maracaibo.

En 1993 formó parte del equipo que fundó el Valle Arriba Atletic Center (VAAC). Allí fue socio y propietario y fue su gerente general por seis años. Desde allí se conecta con las empresas estadounidenses fabricantes de maquinas de ejercicios para convertirse en su representante en el país y fundar posteriormente su propia empresa.

Desde 1998, Mestre, es director de la empresa Sportmart –fundada en 1991- , que representa de manera exclusiva para Venezuela a Life Fitness, fabricante estadounidense de máquinas para ejercicios –cardiovasculares y de musculación- de las marcas Hammer Strength, Pro, Fit, Club, Series y Sport. No solamente vende esos equipos, sino que además brinda asesoría en la construcción y mantenimiento de gimnasios y en su administración.

¿Se considera un empresario exitoso?

-No tenemos el éxito garantizado. Es una tarea sacrificada, exigente, en escenarios caracterizados por la incertidumbre porque las reglas del juego cambian todos los días. Ser empresario no equivale a ser millonario, sino aprovechar las oportunidades, asumir riesgos y competir.
Se ha especializado también en la representación de talentos e imágenes deportivas. Es manager, Alberto Subirats,  campeón mundial de natación en Dubái 2010, el nadador venezolano más prometedor para las Olimpiadas de Londres del 2012. Quiero devolver las experiencias a los jóvenes que están surgiendo en el deporte.

Prensa y Comunicaciones Club Playa Azul

     
   
BulletGustavo Larrazábal

BulletClaire de Salas

BulletJuan Carlos Pacheco

BulletMaría Antonia Dias-Aidos de Ruiz

BulletBetty Rangel

BulletNazario Mejías

BulletCarolina Filesari de Abdala

BulletIsabel Castro de Vegas

  BulletJosé Soler, Contralor de Playa Azul

BulletAlberto Mestre

BulletAlberto Crespo Alvarado

BulletGiulietta Maio

BulletJosé Montes Romero

BulletMarbelys M. Flores Romero

BulletEduardo Gómez Tamayo