Caracas, 18 de Noviembre de 2011 Espacio  
     
Betty Rangel

Uno se debe enamorar de lo que hace
     
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Betty Rangel Parra, la flamante, eficiente y muy querida Secretaria de las últimas cinco Juntas Directivas de Playa Azul, ha llevado adelante una carrera exitosa que ha tenido mucho del legado de su madre, Ana Parra, una mujer estricta y disciplinada, que le enseñó el valor de la excelencia y a  manejarse en forma independiente desde que era una niña.
“La figura de mi madre quedó bien marcada en mi vida, y de verdad  agradezco sus lecciones que me han ayudado a abrirme paso en el mercado laboral y a formar una familia de la cual me siento orgullosa”, comenta. 

Hija de padre merideño y de madre yaracuyana, nació en Caracas en un hogar colmado de cariño, con una férrea disciplina. Mi madre nos enseñó que cada tarea debía ser bien hecha. Así en pequeñas labores nos animó a dar lo mejor de sí, y a ser independientes, no sólo en las decisiones y en lo económico, sino que en todos los frentes de acción. Mi padre por el contrario era muy cariñoso, y  consentidor, y es que la madre tiene muchas más responsabilidades que el padre, más obligaciones; estamos hechas para eso. La tarea para una madre siempre es difícil en  todos los estratos sociales, porque debe conciliar los roles de madre, esposa, y además luchar por su crecimiento personal.

Afortunadamente tengo un esposo, Luis Lucena, que siempre me ha apoyado y es corresponsable de la marcha del hogar. Ha sido un excelente padre. Así, con muchos esfuerzos y dedicación hemos levantado a nuestros hijos, Luis Adrián, de 25 años, próximo a graduarse de Ingeniero en Telecomunicaciones, y los morochos, Alejandra Carolina y Manuel Alejandro, de 23 años. Carolina es Ingeniera Industrial, y Manuel Alejandro está en la ULA, en Mérida, estudiando Diseño.

Confiesa que nunca ha dejado de trabajar, ni cuando sus hijos eran pequeños. “Apenas egresé como perito mercantil salí a buscar trabajo a escondidas. Fui al Banco de Venezuela, llené mi planilla y fui seleccionada. Recuerdo que fue en el mes de Octubre de 1973; tenía 17 años. Allí comenzó mi formación junto a personas adultas y gerentes, gente responsable y exigente, y como tenía la línea de la disciplina no me fue difícil adaptarme”.

-He conocido gente muy interesante en mi carrera profesional donde cumplí  siempre altas responsabilidades. Trabajé en una financiera, en la Vicepresidencia el Banco Mercantil, en la presidencia del Banco Hipotecario de Crédito Urbano, entre otras empresas. Aprendí mucho, sólo que cuando advertía que no había posibilidades de crecimiento renunciaba y buscaba otro trabajo más atractivo, porque antes no era difícil encontrar un nuevo empleo.}

¿Cómo se integra a Playa Azul?

-Estaba trabajando como secretaria en un Despacho de Abogados con la Dra. Elena Couttenye, esposa de. Sr. Julián Karam, en ese momento integrante de la Junta Directiva del Club. Ella estaba embarazada y próxima a retirarse para cuidar a sus bebes. Entonces surgió la posibilidad de ocupar la vacante dejada por la anterior secretaria de la Junta Directiva de Playa Azul. Pasé por el proceso de reclutamiento de personal e ingresé recuerdo que fue casi en la misma fecha del Sr. José Soler, aproximadamente hace 9 años. Llegué durante la directiva encabezada por el Dr. José Rafael Padrón, que estaba integrada por los señores Ramón Guzmán, Álvaro Leoni, Álvaro Sanabria, René Faria, Mario Bariona, Bruno Ciuffetelli, Eduardo Lander y Ángel García.

-Fue un giro en 360º; me encontré con un trabajo permanente, interesante y variado. He pasado por cinco directivas, presididas por los señores José Rafael Padrón, Alvaro Leoni, René Faría, Leopoldo Molina y Luis Emilio Vegas. Todos tienen políticas diferentes pero trabajan por un objetivo común: mejorar el Club para garantizar buenos servicios a los socios, sus familiares e invitados. He tenido con ellos una relación de mutuo respeto, con bajo perfil, cumpliendo mi trabajo, porque entiendo que como prestadores de servicios tenemos la obligación de ser eficientes.

-El Club me ha permitido crecer: estuve en un curso de atención al socio, y después el Sr. Leopoldo Molina me dio la oportunidad de hacer el Diplomado en Gerencia de Clubes Recreacionales en la Universidad Latinoamericana, donde alterné con el ex Gerente General, José Valero, y la Jefa de Recursos Humanos, Nora Rodríguez. Allí nos decían los docentes que el que aprende el manejo de un club, puede trabajar en cualquier parte por la diversidad de áreas que abarca: mantenimiento, alimentos y bebidas, recreación, gerencia y administración, atención al socio, resolución de conflictos, funcionamiento de la marina, entre otras.

-Mi tarea es asistir a la Junta Directiva, prepararles sus agendas, entre otras labores, atender a los socios en los planteamientos de diversa índole que formulan a la Junta. Mancomunadamente, con el personal de Caracas, que es un equipo excelente, tratamos de realizar eficientemente el trabajo para los directivos que asisten una vez a la semana, y de facilitarles las tareas.
Betty Rangel se ha formado también en el área de las nuevas tecnologías. “Soy además la administradora de la Página Web y del Boletín Semanal. Aprendo cada día más para brindar un servicio de calidad, y orientar a los socios en lo que necesiten. Si no tengo la respuesta me documento porque tiene que haber una relación confiable y transparente. El servicio comunicacional del Club ha mejorado muchísimo aunque siempre han existido canales para brindar información a la comunidad de Playa Azul”.

-El Club se ha fortalecido en el área de mantenimiento, en el ámbito comunicacional, y en la atención al socio. Hay una dinámica y debemos marchar al ritmo de esa dinámica. Nadie puede quedarse atrás, y toda la inducción, la capacitación que ofrece el Club a sus trabajadores tiene que apuntar hacia el mejoramiento de todas las áreas, para que los socios se sientan agradados y bien atendidos, porque ellos van a Naiguatá a recrearse, a divertirse con la familia, y a soltar el estrés que genera la metrópoli. En Caracas, donde se maneja la administración del Club, tratamos que los socios obtengan siempre una respuesta oportuna en cuanto a facturación, traspasos, y a cualquier inquietud que manifiesten.

¿Cómo te sientes en el Club?

-El principio fue difícil, pero hoy me siento como pez en el agua. Me siento muy feliz de formar parte de esta gran familia y de aportar a ella mis conocimientos fruto de una trayectoria de más de 30 años. El trabajo es dinámico, muy agradable y variado, y genera un continuo aprendizaje. Uno se debe enamorar de lo que hace para cumplir las tareas cada día mejor. Hay que ser responsable y leal. Yo no podría cobrar un sueldo si ese dinero no está ganado. Me lo tengo que ganar, y dar siempre un poco más de lo que me piden.

Cristina Pradenas
Prensa y Comunicaciones

     
   
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