Caracas,26 de Agosto de 2010 Espacio  
     
Leopoldo Molina Ayala: Playa Azul es el Club ideal, una burbuja que debemos preservar
     
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Tiene fama de ser enérgico, exigente, cien por ciento proactivo, muy poco dado a esperar. Y es que Leopoldo Molina Ayala es un gerente a tiempo completo, de aquellas personas acostumbradas a conformar y dirigir equipos; asumir compromisos y cumplirlos con tenacidad, vocación, creatividad, no importa el tamaño de la responsabilidad.

Su experiencia como presidente del Centro de Estudiantes de Economía de la UCV, donde se graduó como Economista en los años 70, despertó al líder para asumir otros roles en la Federación de Centros de la UCV, y más tarde en otras organizaciones entre asociaciones de vecinos, cámaras de comercio; en la presidencia del Club Playa Azul, y actualmente en la Cámara de Industriales del Alcohol. “Quizás por mi carácter, mi personalidad, la gente me ve como un ejecutor que ayuda a mejorar las instituciones”.

Pertenece a esa generación de jóvenes que se forjó estudiando y trabajando simultáneamente, adquiriendo destrezas en Seguros Caracas, y después en el Banco Mercantil. Con bases sólidas fundó su empresa, Sabortec, que acaba de cumplir 31 años, dedicada a suministrar materia prima para la industria de alimentos y farmacéutica. Distribuidora Molina, comercializadora a nivel industrial de azúcar, leche en polvo, a más de 400 clientes, es otro de sus aciertos. Es un empresario exitoso, dedicado a su trabajo; un hombre feliz por sus logros, sus hijos, su familia, y su vida afectiva que comparte con su esposa, Alba Cecilia Mujica, “una estupenda mujer, bellísima esposa, encantadora amiga para todo el mundo”.

Una parte importante de su vida ha estado ligada al Club, nada menos que durante unos 47 años. Su ingreso lo asocia a la familia “porque los clubes sociales son una extensión del hogar. Mi madre, Irma Ayala de Molina, una mujer ejemplar dedicada a sus hijos; mi padre, Raimundo Molina Unceín, todo un personaje, el primer ingeniero venezolano graduado en Ingeniería de Petróleo en la Universidad de Oklahoma en 1934. Fundó la Escuela de Petróleo, la Sociedad Venezolana de Ingeniería Petrolera, y la Asociación de Jubilados de Ingeniería de Petróleo. Fue Director de Creole, y de dos empresas nacionalizadas. Un gran hombre y un ejemplar socio de Playa Azul”.

Entré al Club de la mano de mi padre cuando tenía 14 ó 15 años. Mi papá  tenía un apartamento en Laguna Beach, en Caraballeda, donde llegó a ser presidente. Pero ocurrió que un grupo de sus amigos se mudó a Playa Azul, y los siguió para jugar dominó, tomarse unos tragos, conversar y pasar el tiempo.
-Playa Azul tiene el atractivo de ser un Club muy cercano a Caracas, y el sitio de esparcimiento natural. Es una burbuja que debemos conservar y preservar de todo lo que está sucediendo en el país, en lo político, social y moral, porque lamentablemente estamos viviendo una degradación de valores. Lamentablemente se ve todavía gente que vela más por sus intereses que por el crecimiento y desarrollo del Club, que es difícil de manejar porque somos apenas 600 socios. No es el caso de nuestro vecino y hermano, Puerto Azul, con 6.000 socios, o Camurí con 1.800, porque al haber mayor población que aporta, hay más posibilidades de inversión en desarrollo.

¿No es más fácil gerenciar un Club pequeño?

-No, porque tenemos las mismas exigencias que un club grande, porque el salitre nos ataca a todos sin piedad y hay que hacer mucho mantenimiento. Es difícil encontrar mano de obra calificada, pero hoy gracias a Dios creemos contar con una plantilla de muy buenos profesionales en las gerencias, gente joven, preparada, en  buena parte fundamento de nuestro éxito, y digo éxito, por los reconocimientos recibidos, porque si bien trabajamos por satisfacción personal es muy agradable sentir la mano en el hombro y que te digan que lo hiciste bien.

-No fue una labor de Leopoldo Molina: el éxito que hemos tenido en estos últimos años es porque se ha creado un equipo de trabajo. En la Junta Directiva pasada que tuve el honor de dirigir durante tres años, el éxito está en haber reunido a 9 personas, todas excelentes profesionales y mejores personas. Cada uno de nosotros se dedicó a un  tema en particular y cada uno tuvo su logro. Lo que pasa es que los venezolanos estamos dados en reconocer sólo a la cabeza. Los triunfos son de todos, no sólo de la Junta Directiva, sino también de los gerentes, de los empleados y de los obreros. Recibí una placa del Sindicato del personal obrero y empleados; otra, del personal de Caracas, y además un reconocimiento, el caballito de mar, de parte de los gerentes y administrativos de nuestra sede.

-No he sido fácil; soy realmente exigente, y tan exigente fui que hubo gerentes que no duraron mucho porque soy de poco esperar. Mido a las personas por el trabajo que ejecutan, su gestión y resultados, y por eso son bien remunerados, para que se sientan cómodos, con  posibilidades de crecimiento para su mejor desenvolvimiento y crecimiento personal. En Playa Azul hay mucho por hacer en este sentido, pero lo hemos venido haciendo bien y la gente se siente bien.

¿Está satisfecho con la labor cumplida?

-Hubiera querido dar mucho más, pero tengo mi trabajo. Si estuviera por retirarme y no tener nada más que hacer quizás me habría quedado otros diez años. Lo hicimos con mucho gusto, y a pesar de haber tenido mis detractores, el equipo cumplió con su trabajo. Realizamos tres obras importantes: la reconstrucción de los espigones, las obras para las aguas servidas y los ascensores. Se cumplieron no sólo con el presupuesto asignado y en el tiempo previsto, sino que además se efectuaron obras adicionales, unas que no se ven, que están dentro de la estructura organizacional, en el hardware y en el software, en los sistemas, obras que continuará Luis Emilio Vegas, y los que vengan porque es la línea que nos hemos trazado, que corresponde a la filosofía del Club, de tratar que en el club se invierta, se mejore, que sea estricto en la aceptación de gente nueva; estrictos en el tema de las fachadas de nuestras viviendas, tanto apartamentos, como chalets o cabañas; y en las obras. Hemos hecho piscinas nuevas, ascensores, espigones, y ahora viene la modificación del Anare, la recuperación del muelle. Eso requiere trabajo, profesionalismo, y sobre todo apoyo de los socios. Sin la ayuda de los socios no hacemos nada.

-En el Club hay gente muy bien preparada, muy inteligente, que teniendo la capacidad y las herramientas para ejecutar un trabajo no  colaboran; prefieren tomar el Club para disfrutar, descansar, y dejan a otros el trabajo. Esto ocurre en el condominio donde vives, en la asociación de vecinos, en la asociación de padres y representantes, en las cámaras empresariales, donde aún teniendo  empresas, no colaboran y de casualidad cotizan, como si los demás tuviéramos todo el tiempo libre para comprometerlo. Eso sí, su punto de vista es siempre más importante que el de los demás, y los que más reclaman son los que peor pagan, los que menos colaboran, los que más reclaman lo hacen por reclamar, porque es la única forma que tienen de destacarse. Es muy poca gente que se acerca y te dice, yo te apoyo, en que puedo colaborar, que puedo hacer para ayudarte.

-La gente cada vez se ha vuelto más individual y más egoísta, sólo mira para su propio beneficio, sin importarles los demás. Cuando dejé la presidencia pedí disculpas a aquellos que con mis decisiones afecté, pero estuve allí para tomar decisiones, buenas o malas, pero tomé muchas decisiones, que a veces incomodaron a ciertos intereses. Pero en mi vida nunca he tenido miedo a tomar decisiones, pensadas, razonadas, consensuadas.

Refiere como anécdota lo ocurrido con la mata de caucho que estaba entre los chalets y la piscina, frente a los vestuarios. Era espectacular, pero estaba afectando la piscina, la cocina, los vestuarios y a muchas cabañas. Nadie se atrevía a tumbarla, hasta que me propuse hacerlo. Vinieron las críticas: depredador ecológico y muchas más; sólo pregunté que si estaban dispuestos a cambiar las tuberías cada dos años. Así va a ocurrir en el futuro con la toma de decisiones sobre temas críticos, como el de las sucesiones, y el control automatizado del ingreso.

-Playa Azul es un Club ideal, una verdadera burbuja donde voy con mucho placer. Pero hay personas que van los fines de semana y se dedican exclusivamente a criticar sin aportar nada. Así ocurrió durante la presidencia de Luis Diquez, Rafael Padrón, Alvaro Leoni, René Farías, Leopoldo Molina, y ahora será contra Luis Emilio Vegas. Es contra quien esté, oposición por oposición. En la última Asamblea la propuesta de equipo presentada por Luis Emilio ganó con la mayoría absoluta de los votos del Club en la elección más votada, y creo que ese es un respaldo a nuestra gestión y la mejor oportunidad que Luis Emilio tiene para destacarse.

-Todos somos pasajeros. En mi caso, pude estar uno o dos años, me quedé tres por circunstancias, pero no cuatro porque tenía  responsabilidades con las personas que trabajan conmigo. Con muchísimo gusto dediqué parte de mi tiempo y de mi vida a mejorar y darle más alegría al Club. Las críticas buenas las tomé, soy una persona abierta, que escucha mucho las buenas opiniones de la gente que no piensa igual, y que pueden ser perfectamente válidas.


Prensa Club Playa Azul

BulletMáximo Vázquez, Gerente de Alimentos y Bebidas.