Editorial



 

Las sucesiones en el Club

 
 

A lo largo de sus 52 años de vida el Club Playa Azul ha mantenido y preservado como su más preciado patrimonio la tradición familiar y los nexos de amistad que nos unen, que se transmiten de padres a hijos, y luego a los nietos. Es una institución hecha a la medida de sus inspiradores que la concibieron bajo la filosofía de hacer un exclusivo Club para sus socios, regido en su funcionamiento por principios incorporados en sus estatutos. Esta visión de sus fundadores motivó a familias honorables de Caracas y otras ciudades a ser parte de la comunidad de  600 socios, el número con el cual se inició el Club y que ha permanecido invariable durante más de 50 años.

Según los estatutos, el propietario de una acción tiene derecho a ingresar con su cónyuge y sus hijos menores de 25 años, padres y suegros, y  los hijos mayores de 25 años que se hagan asociados posteriormente o entren como invitados familiares. Siempre se ha tratado de mantener un equilibrio en el ingreso de los socios e invitados, después de las tragedias registradas en Vargas las invitaciones se hicieron flexibles para atraer visitantes de manera que el Club no se quedara solo. Sin embargo esa flexibilidad no se ha corregido en el tiempo y el año pasado quedó demostrado que hay una recuperación en la ocupación del Club. Ya no existe esa aprehensión para ir a Vargas por los deslaves, las lluvias, o porque la carretera está mala, porque esos elementos de riesgo desaparecieron y el índice de ocupación del 2009 ya está bordeando los límites de lo que ha sido históricamente la máxima ocupación.

Nos encontramos con una situación que es preciso enfrentar. Por ley de vida muchos de los socios fundadores de edad avanzada han venido falleciendo, y hoy acumulamos un poco más de sesenta sucesiones que están ligadas a una acción, es decir el 10% del total de los socios del Club, con una tendencia creciente año tras año. Los estatutos establecen un período de seis meses para que la sucesión otorgue la titularidad de la acción a uno de sus miembros. En caso contrario debe ser pasada a remate, y eso significaría excluir a familias que durante muchos años han compartido en el Club.

 Suponemos que las sucesiones no han cumplido este proceso por las trabas administrativas, legales y fiscales que son verdaderamente complejas y en algunos casos por descuido o por no perder el privilegio de los sucesores a seguir disfrutando de el Club. Pero necesitamos establecer la línea sucesoral, o la propiedad de la acción, y el único documento requerido para ello es la solvencia sucesoral del Seniat. Al no poseer ese documento estas sucesiones nos han limitado en varios aspectos, sobre todo en la posibilidad de fijar la propiedad de la acción en uno de los herederos, o inclusive en la viuda que por lógica natural debería ser la nueva propietaria de la acción.

Hay un problema latente porque todos los miembros de la sucesión siguen utilizando el Club pagando una sola acción y hay familias que tienen hijos y nietos, porque hay grupos muy numerosos que siguen disfrutando de las instalaciones como invitados familiares. Es decir si tienes una familia donde hay 6 hijos y ha fallecido el padre y la madre, la acción debe ser de uno de los hermanos, y estar a nombre de una sola persona, no de un colectivo, porque somos una Asociación Civil y la única forma de pertenecer a ella es siendo una persona natural.

Está planteado el dilema de qué hacer para integrar a los familiares de las sucesiones y a no excluirlos. Hasta ahora lo que se ha hecho es “correr la arruga”; nadie ha encarado la situación y venimos acumulando año tras año un mayor número de sucesiones, que últimamente se han incrementado. Como Junta Directiva estamos en la obligación de cumplir con los estatutos, y de buscar fórmulas  inéditas para resolver esta situación irregular que afecta el patrimonio del Club.

En la presentación del presupuesto 2010-2011 visualizamos como uno de los objetivos el de integrar más socios al Club para que utilicen las instalaciones y disminuir el número de invitados de acuerdo  al régimen actual de invitaciones. Para lograr ese objetivo tenemos que motivar a los socios para que utilicen más el Club, y dentro de ese propósito está el tema de las sucesiones, porque si hacemos muy restrictivo el régimen de invitaciones muchos de los integrantes de las sucesiones que entran hoy como invitados familiares no van a poder usar el Club.

No es nuestra intención excluir a familias con las cuales hemos compartido durante tantos años, pero hay que buscar alternativas porque la realidad es que en estos momentos los integrantes de las sucesiones no son socios, ni pueden continuar entrando al Club como invitados de manera ilimitada. En este sentido estamos evaluando opciones. Una de ellas es crear incentivos para que los integrantes adultos de una sucesión puedan adquirir acciones de terceros y  podríamos otorgar un descuento importante, del 50% en la cuota de traspaso, que actualmente tiene un precio de 50 mil Bolívares. Si otorgamos ese estímulo por un período determinado de un año podemos atraer a muchos hijos de sucesiones, adultos con poder adquisitivo, financieramente independientes, para que se conviertan en socios, y de esa manera estaríamos preservando la tradición de las familias dentro del Club.

Otra alternativa es que pudieran existir asociados diferentes a los hijos. Hay Clubes como el Caracas Country Club que tiene la figura del asociado, el cual no tiene que ser necesariamente el hijo; puede ser hermano, nieto, que se hace asociado pagando un monto que habrá que discutir y establecer, lo cual le da derechos similares a los de un socio, y la posibilidad de ingresar con su familia y de llevar invitados. Hay que estudiar la parte legal y verificar si esta figura requiere de la reforma de los estatutos.

También habría que considerar que el Club cuenta con 100 acciones en tesorería que nunca han salido a la venta. Pudiera ser una forma de capitalizar al Club, pero eso requeriría de una autorización de la Asamblea, porque el Club nació y se ha mantenido con 600 acciones. No queremos integrar a más personas, pero si que los mismos grupos familiares permanezcan dentro cumpliendo con los estatutos y siendo responsables con los aportes mensuales, y no que sea un grupo reducido de socios los que mantengan la institución y otros se beneficien como invitados. Las sucesiones nos generan más inconvenientes que beneficios. Regulándolas, podemos obtener mayores ingresos, y mantener un balance entre socios e invitados, dentro de un clima de derechos y deberes compartidos con equidad.

Luis Emilio Vegas
Presidente Junta Directiva

   
 
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